Conociéndonos…

Sonia, acompañante del grupo Kairós de El Salvador, nos envía la siguiente crónica:

“Como tantas otras veces, al principio una inquietud. En este caso, la de que nuestros chicos van y vienen por la parroquia pero…se sienten en su casa?, conocen a su familia?… somos nosotros capaces de “llamarlos por su nombre”?…

Y con todo ello nos fuimos a hablar con nuestro párroco y le pedimos espacios en los que podamos encontrarnos, conocernos y gustar los unos de los otros. Así surgió la idea de pasar una tarde juntos en la que poder saber tú de mí y yo de ti, y así se fue fraguando la dinámica que nos llevaría a preparar una entrevista de los chavales kairós a su párroco.

Durante un par de semanas el whatsapp sirvió para ir lanzando las preguntas que cada uno quería que fueran contestadas. Algunas llegaban titubeantes casi pidiendo permiso, otras con decisión y atrevimiento. Querían saber cómo empezó todo, a qué se renuncia, si alguna vez se presentaron la duda o las opciones diferentes. También querían que los ayudara a plantear sus relaciones, que nos contara qué esperaba de ellos…,  y así, el sábado 11 de febrero teníamos casi medio centenar de cuestiones listas. Después de ponernos delante del Señor en el sagrario como es habitual, casi dos horas en las que una tras otra fueron saliendo inquietudes de nuestro cofre, desde el más absoluto anonimato, que iban ayudándonos a descubrir desde lo más personal hasta lo más práctico de la vida de un sacerdote. Hubo espacio para anécdotas, para propuestas, para ofrecer perspectiva… para repasar vida!!!, y también el párroco contó con su turno de preguntas para saber más de nosotros.

Se cumplió un poquito nuestro objetivo, empezamos a conocernos más, pero esperamos que no se quede aquí porque la tarde nos dejó con ganas de más.

Gracias a don Francisco Rosales que se prestó y nos abrió las puertas de su intimidad, gracias a mis compis acompañantes por su trabajo, su ilusión y su innovación constantes, gracias a la comunidad por ser y estar aunque a veces no la veamos y gracias a “mis niños y niñas kairós” que como siempre hacen posible tanto bueno.

Y antes de terminar esta crónica, aprovecho para dar la bienvenida entre nosotros a Pili, que este año se forma como acompañante y que por primera vez compartía actividad, tiempo y corazón con nosotros. Esperamos que llegues para quedarte y que te sientas con la comodidad de estar en casa, necesitamos de ti y ya hemos empezado a quererte!!!.

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